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Lo admite: es tonto


No podíamos acabar nuestro primer día hablando de un personaje, que a parte de ser el pionero en atar el concepto de inculto, burro y pelotero al de español, es alguien que cada día que pasa reafirma su condición de inculto, burro y pelotudo.

Si es capaz de ir a estados unidos y decir en inglés que Bush es su mejor amiga, o decir que los árabes nos deberían pedir perdón por haber ocupado la península, no imaginas cual es la próxima gilipollez que puede salir de ese orificio de debajo de su bigote.

Porque es inculto, muy simple, culto es aquél que tiene cultura… y saber de donde vienes es cultura mínima de un sujeto. Aznar es un apellido aragonés (esa comunidad autónoma que se frotó por la huevera) o que incluso, su apellido tiene origen árabe (fortaleza de fuego).

Lo peor del asunto es que no tiene suficiente en decir que el 11-M fue cosa de otro partido democrático, para poder tener su particular watergate, sino en insultarnos a los españoles que nos opusimos a la guerra de Irak (sin importar partido político) admitiendo que se enteró hace poco que no había armas de destrucción masiva en Irak.

Como puedes pretender que un país que no le dejas entrar nada de fuera, bloqueado económicamente, y socialmente en estatus quo haga armas de destrucción masiva. Más o menos sería como decir que en españa nos podemos permitir la bomba atómica.

Ese es el problema de dos candidaturas seguidas: a uno se le sube el champán a la cabeza, y se le queda allí. Estancado e infectando el cerebro, dejándolo en un estado crónico de gilipollismo absoluto.

Robbie Williams y las drogas


Hoy es el día que todo sale mal. Robbie Williams, el cantante de hits para los 40 cansiniales, regresa a la clínica de desintoxicación dando un gran ejemplo a sus fans de lo que es una estrella. El que fue cantante de la grandiosa banda (para las lectoras de Bravo y Loka) llamada Take That está pegado a las drogas prescritas.

Las drogas prescritas son esas medicinas que crean las farmacéuticas para que en vez de depender del Vito Corleone local dependas de una compañía suiza o norteamericana que se niega a ceder los derechos de sus medicinas antiSIDA al tercer mundo.

El caso es que no es el único cantante que le da a la droga. En especial cantantes de pop comercial, que faltos de recursos, acuden a la llamada de la coca o la maría para hacer más dinero a costa de su salud y deteriorar la música del nuevo siglo.

Allí van Tom Chaplin (Keane), Justin Hawkins (The Darkness) o el cansino de Pete Doherty que lo comparten todo, incluso hospital de desintoxicación. Liam Gallagher (Oasis) hizo su trabajo llamándolos “incapaces de aguantar el trabajo de un músico” o en el caso de Robbie, los hermanos Gallagher le tienen jurada: desde romperle la nariz a disparale un tiro a la nuca.