Falta de continencia, circunstancia de la persona que no puede reprimir sus deseos y pasiones.
Admito, soy incontinente mental. Digo lo que pienso, digo cuando lo pienso y digo sin pensarlo. Soy la extraña mezcla de un joven del 68 desilusionado, de un troskista en horas bajas y de un joven que quiere tener 10 años menos. Todo en lo que he creído se ha ido cayendo poco a poco en saco roto, en una zafia sociedad que poco tiene a envidiar a la Victoriana.
No soy incontinente sexual porqué últimamente me han subido las hormonas hasta niveles que cada vez que veo una chica de mi edad o un poquito más y que me atrae, me tengo que morder los labios ya que soy muy propenso a cagarla. Y para más inri me voy encontrando a gente copulando en lavabos que luego va pidiendo venganzas en franchute.
Soy incontinente conmigo mismo porque soy incapaz de llevar adelante nada. Ni los estudios, ni proyectos, ni pareja, ni nada. Soy un frustrado conmigo mismo, ya que siempre estoy esperando un milagro, del cual se de antemano que nunca voy a tener. El día que lo tenga, me va a salir la vena judía, voy a decir que ese no es mi milagro y lo voy a crucificar.
Soy incontinente musical ya que tengo la extraña sensación que he de escuchar todo lo que me es posible y más. Para qué si luego la mitad ni me acuerdo. Y la otra mitad pasa a ser un bucle que ríete tu de los cuarenta principales o de cadena cien. Ahora más que nunca, me he pegado a escuchar Vitalic y Red Blood Shoes.
Soy incontinente verbal, por si no se había notado. Gracias Mundop*us por recordar mi condición humana.
Me uno al tercer párrafo. Lo peor es que, de tanto esperar, al final acabas por no hacer nada…