
Pensaréis que es para presumir. Pues no. Por culpa de la primera vez que suspendi el carné (la semana pasada con 4 fallos) me perdí las fiestas de Sant Anastasi. Vale que me interesaban pocas cosas, pero es que me perdí el concierto de Juliette and the Licks para estar en casa de mis padres (y demostrar que, remotamente, soy serio).
Bueno de todas formas, llevaba días con una contradicción que el “suspendido” me solucionó. Pese a que Juliette tiene un grupo de lo más interesante (formado por aleatorios músicos de diversa índole) y sea la inolvidable chiquilla del remake de El cabo del terror, forma parte de esa secta tan famosa que como a todas las sectas, poco cariño le tengo. Que haría allí? aplaudirle, por su música? respetar su posibilidad a ser enbaucada por cualquier psicólogo tentáculo purupura? tirar tomates ante cualquier referencia a esa secta? porqué desgraciadamente llevan una temporada intentando cuajar en la ciudad.
Y como desgraciadamente soy seguidor de destino final, sé que no me he escapado del puñetero destino.